El consumo de proteínas en mayores de 66 años reduce la mortalidad por cáncer en un 60% y ayuda a prevenir el envejecimiento
El consumo de proteínas en personas mayores de 66 años puede reducir la mortalidad por cáncer en un 60% y combatir el envejecimiento…
La proteína es un elemento esencial para la creación de músculo, pero también existen preocupaciones de que su consumo excesivo sea perjudicial para el cuerpo. En particular, se ha planteado la hipótesis de que una dieta alta en proteínas podría sobrecargar los riñones o el hígado, o estimular el mTOR, el interruptor de crecimiento celular, promoviendo así el envejecimiento. Según el video de Doctor Dingyo, estas preocupaciones deben interpretarse de manera completamente diferente según el estado de salud y la edad de cada individuo.
Riñones e hígado sanos: ¿es el alto consumo de proteínas siempre peligroso?
Muchas personas temen que comer mucha proteína dañe los riñones. Sin embargo, el video explica que "más que decir que los riñones se dañan por comer demasiada proteína, es que no se debe comer demasiada proteína porque los riñones ya están dañados". Es decir, el deterioro de la función renal es un factor limitante para la ingesta de proteínas, y no que la proteína en sí sea la principal culpable de arruinar unos riñones sanos.
De hecho, según una investigación de Jose Antonio, en el caso de personas sanas que realizan ejercicio, no hubo anomalías significativas en la función renal incluso tras consumir dosis ultra altas de hasta 4.4 g de proteína por cada 1 kg de peso corporal durante 2 meses. Para un adulto sano promedio, se recomiendan entre 0.8 y 0.9 g por cada 1 kg de peso, y se sabe que si se combina con ejercicio, no hay problema en consumir hasta 1.6-2.0 g. No obstante, los pacientes con enfermedad renal crónica en etapa 4 o superior deben consultar obligatoriamente con su nefrólogo para decidir su ingesta de proteínas, ya que mantener una dieta alta en proteínas con una función renal disminuida puede ser peligroso.
También existen preocupaciones sobre el hígado. Antiguamente se creía que las dietas altas en proteínas sobrecargaban el hígado, pero el video señala que, por el contrario, un consumo adecuado de proteínas puede ser necesario para los pacientes con cirrosis. Los pacientes con cirrosis son susceptibles a la influencia de los aminoácidos aromáticos (AAA: tirosina, triptófano, fenilalanina), que pueden causar toxicidad por amoníaco; en este caso, consumir suficiente BCAA (aminoácidos de cadena ramificada), como la isoleucina, valina y leucina, ayuda a contrarrestar dicha toxicidad. Especialmente, si hay una gran masa muscular, los músculos ayudan al hígado en el procesamiento del amoníaco, por lo que en pacientes con cirrosis se recomienda consumir proteínas de suero o proteínas vegetales ricas en BCAA a un nivel de 1.2-1.5 g por cada 1 kg de peso, combinándolo con ejercicio muscular.
La correlación entre el interruptor mTOR y el envejecimiento: resultados opuestos según la edad
El vínculo más mencionado entre la ingesta de proteínas y el envejecimiento es la vía 'mTOR'. El aminoácido llamado 'leucina' presente en las proteínas estimula el mTOR para inducir el crecimiento celular, y existe la preocupación de que, si este proceso es excesivo, pueda promover el envejecimiento e inhibir la Autophagy, que es el proceso de limpieza celular. La lógica es que el mTOR actúa como un interruptor de detección de nutrientes que ordena el 'crecimiento', y este crecimiento podría conducir directamente al envejecimiento.
De hecho, según una investigación de Levine y Valter Longo en 2014, hubo una gran controversia debido a los resultados que indicaban que, en el rango de edad de 50 a 65 años, si se consumía proteína en exceso sin realizar ejercicio, la mortalidad total aumentaba un 75% y la mortalidad por cáncer se multiplicaba por 4 en comparación con quienes no lo hacían. Sin embargo, el video enfatiza que esta fórmula se invierte completamente según la edad. En la población de edad avanzada, mayor de 66 años, existe un estudio que indica que comer mucha proteína, por el contrario, reduce la mortalidad total en un 28% e incluso reduce la mortalidad por cáncer hasta en un 60%. Esto se debe a que, en la tercera edad, el riesgo de sarcopenia y fragilidad debido a la falta de proteínas es mucho más letal que el riesgo por el exceso de proteínas.
Después de los 65 años: la razón decisiva para aumentar la ingesta de proteínas
Al entrar en la vejez, la capacidad de 'anabolismo' (el proceso de sintetizar proteínas para crear tejidos) de nuestro cuerpo disminuye drásticamente. Cuando somos jóvenes, el interruptor mTOR se activa fácilmente incluso con una cantidad moderada de leucina, pero al envejecer, este interruptor no funciona tan bien, por lo que se requiere una mayor cantidad de leucina. El video aconseja que, en el caso de las personas mayores, se debe consumir suficiente proteína para poder ingerir unos 3 g de leucina en una sola comida.
Especialmente en la vejez, una vez que el músculo comienza a perderse, es muy difícil recuperarlo. Cuando somos jóvenes, incluso si perdemos músculo debido a una enfermedad o accidente que requiera hospitalización, es posible recuperarse; pero al envejecer, la pérdida de músculo no es lineal, sino que disminuye drásticamente de forma 'escalonada'. El video advierte, citando casos de hospitales de cuidados paliativos, que con solo unas pocas hospitalizaciones existe un riesgo muy alto de perder el músculo de golpe y pasar a un 'estado de encamamiento' donde ya no se puede volver a caminar. Para prevenir esta sarcopenia y fragilidad, después de los 65 años se debe aumentar el requerimiento de proteínas a un nivel de 1.2-1.5 g por cada 1 kg de peso, y elegir proteínas ricas en leucina, que es favorable para la síntesis muscular, es la clave para una vejez saludable.
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