20 años en libertad y 30 en cautividad: la diferencia en la esperanza de vida de los pandas
El panda gigante come hasta 38 kg de bambú al día y vive entre 15 y 20 años en libertad, frente a unos 30 años en cautividad.
Hay un animal que vive comiendo decenas de kilogramos de bambú al día. El panda gigante, que habita en las zonas montañosas de gran altitud del suroeste de China, es bien conocido por sus peculiares hábitos alimentarios y su relativamente corta esperanza de vida en estado salvaje.
Según datos publicados por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), los pandas gigantes dedican una media de más de 12 horas al día a alimentarse.
Consumen entre 12 kg y 38 kg al día, y su dieta principal se compone de hojas, tallos y brotes tiernos de bambú, entre otras partes. Aproximadamente el 99 % de su alimentación depende del bambú.
Aunque taxonómicamente el panda pertenece al orden de los carnívoros, su aparato digestivo no está optimizado para descomponer la fibra del bambú. Por ello, su eficiencia energética es baja y, para sobrevivir, necesita ingerir grandes cantidades durante muchas horas.
El panda solo digiere una parte de la fibra con ayuda de microorganismos y mantiene largas jornadas de alimentación para compensar esa baja eficiencia.
Su actividad alimentaria es más intensa principalmente al amanecer y al atardecer, mientras que durante el día suele descansar en los árboles o a la sombra de las rocas. Las partes del bambú que prefiere cambian según la estación y, especialmente en primavera, centra su alimentación en los brotes tiernos con un alto contenido de proteínas.
En cuanto a su esperanza de vida, existe una gran diferencia entre el entorno de cautividad y el medio natural. Según un anuncio del mismo centro de investigación, los pandas gigantes viven una media de entre 15 y 20 años en libertad, mientras que se han documentado casos de ejemplares en cautividad que han sobrevivido alrededor de 30 años. El panda «Basi (芭喜)», que murió en China en 2020, vivió hasta los 37 años y quedó registrado como uno de los pandas más longevos del mundo.
Una de las estructuras corporales características del panda es el «falso pulgar (pseudo-thumb)». Se trata de una estructura formada por la modificación de un hueso de la muñeca, que habría evolucionado para facilitar el agarre del bambú. Gracias a ella, el panda puede sujetar y girar el bambú para procesar su alimento con eficacia.
Según datos publicados en 2016 por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el panda gigante había estado clasificado hasta entonces como «En Peligro (Endangered)», pero su categoría se rebajó a «Vulnerable (Vulnerable)» para reflejar los logros de conservación alcanzados en aquel momento. Actualmente está designado como animal protegido de primera categoría por el Gobierno chino, y se llevan a cabo programas de conservación y reproducción mediante diversas iniciativas de cooperación internacional.
Así, debido a sus singulares hábitos alimentarios y características fisiológicas, así como a las diferencias de longevidad según el entorno, el panda es objeto de protección mundial. La recopilación y publicación continuas de datos por parte de diversas instituciones permiten comprender con mayor claridad su ecología.
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