El ruido de los barcos altera la comunicación entre los peces
El ruido de grandes barcos altera las señales del bacalao y el eglefino, lo que puede afectar su conducta y poner en riesgo su supervivencia.
Durante el periodo de desove del bacalao, el equipo de investigación monitoreó y registró el ruido en tres zonas habitadas principalmente por bacalao del Atlántico y eglefino.
Según Jenny Stanley, científica del Santuario Marino Nacional y del Centro de Ciencias Pesqueras del Nordeste, el análisis de los niveles de presión sonora ambiental y de los cambios en el rango vocal de los peces indica que la actividad de grandes embarcaciones parece ser la causa de que los sonidos del bacalao cambiaran drásticamente.
El ruido ambiental incluye todos los sonidos producidos por otros animales al nadar, reproducirse, capturar alimento y socializar.
Stanley afirmó: «Diversas actividades humanas, como el transporte marítimo mundial, la construcción, los sonares y las embarcaciones recreativas, han incrementado los sonidos de origen humano en determinadas zonas marinas. Esto puede tener un gran impacto en la población de ciertas especies». Sin embargo, el equipo de investigación señaló que no se sabe con exactitud cuántas especies marinas se ven afectadas por el ruido oceánico.
En otras palabras, la exposición prolongada de los peces al ruido ambiental causado por la actividad humana interfiere en su comunicación. Los peces emplean señales propias para comunicarse con sus congéneres o detectar los movimientos de los depredadores, pero el ruido les impide oírlas correctamente y, como consecuencia, termina poniendo en riesgo su supervivencia.
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