Historias de perros forenses ➁ «La viuda asesinada»
Un perro forense ayudó a resolver en 1999 el asesinato de una viuda neerlandesa mediante una identificación de olores y otras pruebas.
En 1999, el asesinato de una viuda anciana y adinerada en los Países Bajos fue resuelto gracias a la labor de un perro forense.
El asesino debía de ser alguien conocido por la viuda, pues ella jamás dejaba entrar en casa a desconocidos. Quizá por eso, cuando fue encontrada asesinada, no se hallaron señales de entrada forzada ni otros indicios, y la policía pudo reducir de inmediato el grupo de sospechosos a unas pocas personas.
El principal sospechoso era el albacea del testamento que la viuda había redactado recientemente y el representante de la fundación que recibiría su dinero. Había utilizado el dinero de la viuda para fines personales, algo que a ella le disgustaba. Tenía una llave de su casa y la visitaba habitualmente.
El cuchillo utilizado como arma homicida fue encontrado dos días después en el acceso situado debajo de la entrada principal. Parecía que alguien lo había sujetado y trasladado con la manga para no tocarlo con las manos desnudas. Aunque el cuchillo no tenía manchas de sangre, el tipo y la forma de las heridas de la víctima coincidían casi por completo con él. Se realizó una identificación de olores con el cuchillo y un perro forense señaló al sospechoso.
Esta identificación se llevó a cabo conforme a una normativa de 1997. Primero se comprobó la capacidad del perro mediante dos pruebas de control y se verificó si mostraba un interés especial por el olor del sospechoso. Después, se compararon el olor del cuchillo y el del sospechoso mediante dos pruebas.
El sospechoso admitió haber visitado la casa de la víctima por la mañana, pero siguió negando haber regresado más tarde. Sin embargo, se descubrió que, justo antes del asesinato, había llamado desde su teléfono móvil a la casa de la viuda y que la llamada había durado 16 segundos. Afirmó que se encontraba a 25 km del pueblo, pero la llamada se había efectuado a través de una estación base cercana a la casa de la viuda. En la práctica, había declarado que se encontraba en un lugar donde, según su propia versión, no podía estar.
El sospechoso continuó negándolo todo, pero expertos testificaron detalladamente sobre el teléfono móvil y la rueda de reconocimiento olfativo. Tras citarse numerosas pruebas, como el móvil del crimen, la llamada telefónica y el resultado positivo de la identificación de olores, fue declarado culpable.
(La fotografía y el contenido del artículo se han extraído de «Perros forenses e identificación de olores», un libro sobre perros policía que capturan delincuentes gracias a su extraordinario olfato. Las historias de perros forenses continuarán publicándose en el próximo número).
Choi Ju-yeon, del periódico canino Aegyeon Shinmun 4betterworld@naver.com
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