Emigrar al extranjero con la familia
Calma, comunicación, actitud positiva y resiliencia ayudan a padres e hijos a afrontar la emigración y adaptarse a una nueva vida.
[Lee Kyung-han, periodista de Famtimes] Ir a un lugar nuevo significa comenzar una nueva vida. Podemos cambiar nuestra vida y la de nuestra familia. Sin embargo, quizá lleguemos a dudar de si nuestra decisión es realmente acertada y de si mudarnos a otro país beneficiará a nuestros hijos.
La principal preocupación de los padres es su familia. En particular, muchas madres están tan pendientes de los temores y las necesidades familiares que a menudo no saben bien qué quieren ellas mismas.
Jennifer Smith, quien emigró de Estados Unidos a otro país, atravesó dificultades similares. Ella y su esposo comenzaron a preparar la mudanza tras decidir vivir en el extranjero. Sin embargo, durante los preparativos se dieron cuenta de que la mudanza tendría una enorme repercusión en la crianza de sus hijos.
Los padres deben mantener la calma, especialmente en situaciones muy estresantes. Los hijos imitan esa conducta. La vida está llena de caminos accidentados. La serenidad ayuda a encontrar la manera de superar las situaciones difíciles.
También es importante mantener una mentalidad positiva. Cuando las cosas no salen como uno desea, resulta difícil conservar una actitud positiva.
Aun así, debemos mantener una actitud positiva durante todo el día. En épocas de cambios e incertidumbre, debemos conservar esa actitud y dar ejemplo a nuestros hijos.
Es importante hablar mucho. La familia siempre debe reservar tiempo para conversar. Al expresar sus preocupaciones, los hijos aprenden durante el proceso a compartir en voz alta sus miedos y dudas. La comunicación mutua fortalece los vínculos.
A diferencia de lo que temen los padres, los niños pueden adaptarse fácilmente a los cambios. Esta es una de sus mejores cualidades. Cuando comiencen a explorar su propio mundo, los padres se sorprenderán de su desarrollo y transformación. Los padres deben ser tan resilientes como sus hijos.
Los padres también necesitan un espacio para estar a solas. No hay nada de malo en ser sinceros consigo mismos.
Tampoco hay que olvidar que es posible obtener fuerzas de la pareja, la familia y los amigos. Una vez resuelto el problema, conviene levantarse de nuevo, aprender de los propios fracasos y seguir adelante.
Comenzar una nueva vida en un lugar desconocido acarrea numerosas dificultades. Sin embargo, con el tiempo todo se vuelve habitual y pasa a formar parte de la rutina.
Lee Kyung-han, periodista, fam1@pcss.co.kr
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